Los contendientes: San Francisco 49ers

Ataque

El año pasado, Colin Kaepernick, un quarterback suplente de segundo año, sorprendió a todo el mundo al hacerse con la titularidad tras la lesión de Alex Smith. Smith, que sería traspasado en marzo a los Chiefs, venía jugando al mejor nivel de su carrera, pero ni ello le aseguró el puesto ante la emergencia del que ya comenzaría a conocerse como Kap. Y es que el tatuadísimo quarterback suplente no sólo aportaba un brazo del tamaño del estado de California, sino que era letal en la option que tanto se usó el año pasado, principalmente por él, Wilson y Griffin III. Las defensas no sabían cómo frenar sus rapidísimas carreras (que alguien pregunte a los defensas de Green Bay, que aún lo andan buscando) y ello se convirtió en un factor determinante para el pasaje de San Francisco hacia Nueva Orleans, ciudad en la que se disputaría la Super Bowl que acabarían perdiendo ante los Ravens.

ParámetroDatoRánking NFL (1-32)
Pase (yd/partido) 179.1 30
Carrera (yd/partido)137.15
Total ataque (yd/partido)316.1 27 
Puntos por partido24.9 13
TD pase18  24 
TD carrera16 2
TD totales3415 
Tercer down (logrados/intentados)37 18 
Interceptaciones
Fumbles20 21 
Tiempo de posesión promedio (min:seg)30:5112
Yardas por jugada5.2  21 
Sacks permitidos34 11 
Field goals logrados/intentados27/30 11

Tabla 2. Estadísticas del ataque de los 49ers. Ránking más elevado significa mejor.

Estamos ante un ataque similar estadísticamente al de los Seahawks, más parco aún si cabe. Los números ofensivos de los Niners palidecen ante otros contendientes a la Super Bowl, pero, como en el caso de Seattle, no les hace falta más para ir sacando los partidos adelante. De todas formas, el dato de yardas por aire por partido sí debería ser preocupante para todo equipo que aspire a llegar vivo a febrero, ya que no todo puede fiarse al magnífico running back Frank Gore. Los ataques unidimensionales tienen las patas muy cortas en esta liga y más cuando es por tierra en un deporte que vira sin el más mínimo resquicio de duda hacia el pase como arma esencial e indiscutible.

Sin embargo, Colin Kaepernick (2690 yardas por aire, 18 TD, 8 INT; 449 yardas en carrera, 3 TD, 5.5 yardas/carrera) tiene excusas sobradas para justificar el pobre rendimiento que ha ofrecido San Francisco por aire esta temporada. Las lesiones de Mario Manningham y, sobre todo, Michael Crabtree han dejado a su cuerpo de receptores muy tocado y compuesto esencialmente por el monstruo Vernon Davis y el recién llegado de Baltimore Anquan Boldin. Boldin (958 yd, 5 TD) especialmente sufrió dobles y triples coberturas después de su espectacular debut ante Green Bay y quedó anulado hasta el retorno de Manningham hacia la semana diez de la temporada. Davis (805 yardas, 12 TD) fue en muchas ocasiones el que sostuvo el ataque californiano. Es el tercer tight end con más yardas en toda la competición y el segundo en touchdowns sólo por detrás del también fabuloso Jimmy Graham. De los tight ends con más de veinte recepciones, lidera la cantidad de yardas por recepción con un magnífico 16.4 yardas/recepción.

La vuelta de Crabtree (153 yd, 1 TD) hace tres semanas ha supuesto un buen impulso a la ofensiva Niner. No sólo han ganado un gran receptor (el favorito de Kap la temporada pasada), sino que Boldin ahora ya no tiene que enfrentarse a triples coberturas y sus números desde la vuelta de Michael así lo prueban. Desde que volvió, los 49ers han superado su promedio de yardas totales en los tres partidos: 338 yardas contra los Rams, 318 contra los Seahawks y 376 en Tampa. El ataque de los discípulos de Jim Harbaugh va a llegar en su mejor momento a los instantes decisivos de la temporada, de manera similar a lo que pasó en 2012: cuatro de sus mejores cinco actuaciones en ataque se produjeron a partir de diciembre.

Sería imperdonable acabar este análisis sin hablar del mejor jugador del ataque de San Francisco esta temporada: Frank Gore. Gore (1017 yardas en carrera, 4.2 yardas/acarreo, 8 TD), custodiado por el tremendo fullback Bruce Miller y una potente línea ofensiva, se ha cargado a sus espaldas la responsabilidad del ataque californiano en aquellos partidos que se les resistían a los de rojo y oro. El mermado cuerpo de receptores lo ha obligado a tomar las riendas y él no ha defraudado en la difícil tarea que ello conllevaba. Cabe reseñar especialmente la carrera de 51 yardas que se marcó hace sólo un par de semanas ante la férrea defensa de Seattle: perdiendo 17-16 a falta de sólo cuatro minutos, esa jugada acabaría tornándose decisiva para el devenir del encuentro (ganado por los 49ers 17-19).

Por lo que respecta a los equipos especiales, una de cal y otra de arena. Andy Lee es uno de los grandes punters de la NFL y San Francisco tiene el segundo mejor promedio de yardas en punts (48.4 por 48.6 de los Dolphins), pero ni tiene grandes retornadores de kickoffs (con 21.7 yardas de promedio son el noveno peor equipo) ni de punts (8.2 yardas de media, duodécimo peor). Su kicker, Phil Dawson, que llegó desde los Browns en offseason, no es fiable cuando tiene que disparar a más de cincuenta yardas (60%, 3/5), factor que puede ser vital en uno de los igualadísimos duelos de playoffs, especialmente con la calidad defensiva que exhiben los equipos de la NFC.

Los 49ers están a la cabeza del segundo nivel de la Liga, un peldaño por debajo de Seattle y Broncos. Con un ataque cada vez más entonado, esas diferencias pueden quedar en nada una vez que los playoffs den el pistoletazo de salida. Kap no está rindiendo al nivel del año anterior, pero los 49ers saben correr bien la pelota y, sobre todo, tienen una defensa de Super Bowl. Si no son más favoritos es porque su rival de división, los Seattle Seahawks, ganarán muy probablemente la NFC y eso obligará a cualquier contendiente a pasar por la fría ciudad del estado de Washington, donde los 49ers sólo pudieron hacer 107 yardas de ataque total en la semana dos. Sin embargo, en playoffs no se puede dar nunca nada por hecho y si una cosa está clara es que Jim Harbaugh habrá tomado buena nota de los problemas de su equipo en ese desastroso partido en el ya lejano septiembre. Mucho ojo a estos 49ers: el subcampeón está más vivo que nunca.

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