Messi se desmarca

‘Gotas malayas que van dando forma a un rumor aún inverosímil que corre desde hace meses (y no por las redes sociales precisamente) y que pronostica una salida de Messi del Barça más pronto que tarde’. La reflexión de mi compañero Juan Carlos Galindo, publicada en esta misma página (https://enclaveculer.com/culpa-de-messi/) fue hecha con mucha antelación a que Messi, por su cuenta y riesgo, remitiera un comunicado que pareciendo una simple aclaración sin segundas intenciones denota, o al menos hace sospechar, un clima de abierta hostilidad en el Barça. O, para ser más concretos, entre él y la directiva del club.

La semana pasada se conoció (¿o quizá debiera decirse ‘se filtró‘?) que Juanjo Brau no acompañaría a Leo en su desplazamiento con la selección argentina. A partir de ahí se multiplicaron los rumores acerca de que la relación entre ambos, estrecha e intensa los últimos años, se había enfriado. Más aún, tras la lesión del argentino en Sevilla, paralelamente a todas las explicaciones respecto a su causa, se llegó a afirmar que Messi fue quien cortó la relación por considerar que el trabajo de Brau no era el adecuado y que su protagonismo era desmedido.

La pelota se hizo tan grande que se instaló rápidamente como certera esa explicación porque, simplemente, nadie dijo lo contrario. Solamente Zubizarreta, en un programa de televisión el martes por la noche, lo había dado a conocer, de pasada, como quien no quiere la cosa y restándole toda importancia pero sin entrar en el debate ya instalado. Así que Leo, a través de ese comunicado, quiso negar tal hecho. Más aún, en su explicación, el argentino dio a conocer al mundo mundial que la única razón por la que Juanjo Brau ya no es su sombra es porque el club le ha ‘ascendido‘ en su trabajo y que desde principio de temporada es el ‘jefe‘ de los fisioterapeutas. Felicitaciones para el caballero.

Lo hizo, por sí mismo, Messi. Y lo hizo, se supone que harto de tanto chismorreo, el miércoles por la noche, cinco días largos después de que se conociera el tema. Ni Freixa el martes ni Bartomeu el miércoles por la mañana hicieron mención alguna del ‘ascenso‘ de Brau para restar trascendencia al asunto. A nadie del club, absolutamente a nadie, se le ocurrió desde el viernes, o mucho antes, dar a conocer que el trabajo de Juanjo Brau había sido recompensado con un ascenso hasta las palabras,  casi de madrugada,  de Andoni Zubizarreta,  Director Deportivo del club,  que no portavoz ni,  tampoco,  miembro de los servicios médicos.

¿Cómo puede, entonces, interpretarse el paso dado por Leo? Choca, y mucho, que tratándose de quien se trata (el mejor futbolista del mundo) y teniendo el ascendente y trascendencia que tiene en el universo azulgrana, el Barça estuviera en un fuera de juego tan flagrante en este tema. Que Messi haya movido ficha así de pronto puede ser casual pero no lo parece. Y lejos de ser un simple punto y aparte amenaza con ser la evidencia, sospechada, de que la relación entre el jugador y el club no es la mejor.

Sin que sirva de precedente y sin que las circunstancias fueran las mismas, nadie imaginaba en 1986 un Barça sin Schuster, en 1993 sin Laudrup o en enero de 1997 sin Ronaldo. En 1988, en 1994 y en julio de 1997 escuchamos y leímos que el Barça está por encima de cualquier futbolista como argumento a su salida, la de todos ellos, por la puerta de atrás. El desgaste que sufrió por ejemplo Schuster (con o sin razón es otro asunto) fue absoluto.

Miedo da pensar el camino que puede tomar Leo Messi. O el camino al que le puedan dirigir. Ojalá todo este capítulo sea solamente una solemne tontería.

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