Tras las polémicas declaraciones del vicepresidente económico del Barça, Javier Faus, y la contundente respuesta de Leo Messi desde Argentina, el club ha decidido mover ficha y trasladar al ’10’ azulgrana una nueva propuesta de contrato que le convertirá, como merece, en el jugador mejor pagado de la plantilla, con un salario por temporada de 21 millones de euros.
Jorge Messi y sus asesores legales negociarán con Raúl Sanllehí (Director del área de fútbol del club) y con Josep Maria Bartomeu, vicepresidente deportivo, los detalles de un nuevo contrato que va a suponer un incremento anual de 5 millones en los emolumentos que percibirá Messi hasta el año 2018, fecha en que finaliza su vinculación actual con el club. En principio, ni la duración de la misma ni la cláusula de rescisión (250 millones de euros) se verán alteradas.
Sin embargo, la principal novedad de esta nueva propuesta es que el Barça verá cómo empieza a ponerse fin al modelo de fijo+incentivos que instauró Joan Laporta a su llegada a la presidencia del club en el año 2003. Y lo hará empezando por Messi.
El contrato vigente del argentino tenía la peculiaridad de que parte de los ingresos por incentivos pasaban de forma automática a convertirse en fijos en la temporada siguiente, una fórmula que permitió a Messi y a varios de sus compañeros incrementar sus ganancias notablemente en la época en que Guardiola dirigió al equipo. Cuantos más títulos, más premios y más ingresos fijos al año siguiente.
Los jugadores del Barça -y Messi no será una excepción- continuarán recibiendo primas por ganar los principales títulos y en el caso del argentino, como ocurre con Neymar, también si recibe premios individuales como el Balón de Oro. Sin embargo, ese plus no se añadirá de forma automática a su sueldo posterior; los ingresos fijos serán únicamente los que recoja explícitamente el contrato. Y ahí es donde los futbolistas aprietan.
Esa nueva línea de negociación de contratos -impuesta por los jugadores- es la que se ha seguido ya en la renovación de Iniesta, quien recientemente amplió su vinculación con el Barça a cambio de una remuneración anual fija superior a los 11 millones de euros por temporada, primas al margen.
Lo que está por ver es cómo va a afrontar el club las próximas renovaciones, como las de Gerard Piqué o Cesc Fàbregas. La grieta en la política de fijo+incentivos por rendimiento tiene pinta de abrirse poco a poco, una vez que los componentes de la plantilla han visto cómo Iniesta primero y Messi después reclaman una fórmula que les permita contar con un fijo más elevado y menos incierto.
