Antes de nada, debo admitir que esta directiva no es santo de mi devoción. Es un conjunto de cosas: Qatar, los “nois macos” de la grada, la política de comunicación del club… Lo de los juzgados no representa un gran problema, ya que veo como punto positivo que se creen nuevas secciones en el club. No han empezado bien, pero quizá en unos años nos desquitemos de las penas del equipo de fútbol viendo la Final Four en el Tribunal de Estrasburgo. Bueno, Final Four no que la perdemos.
Es por ese escepticismo hacia los que dirigen el club que en un primer momento no supe cómo reaccionar al regreso de Pep Guardiola al Camp Nou. No sabía qué hacer de ello. ¿Guardiola volviendo al Camp Nou? ¿En su asiento de la tercera grada? Era todo demasiado confuso. Hasta esta noche, en la que entendí los propósitos de Bartomeu, la genialidad de su idea.
Huelga decir que estamos ante una de las operaciones más complicadas de la historia del club. Ha requerido más ingeniería que el reloj de Apple o el fichaje de Neymar. Con la eliminatoria prácticamente sentenciada en la ida y con el Bayern avanzando a la siguiente ronda, Bartomeu y compañía han usado como cebo la vuelta contra el City para atraer a Guardiola y, una vez ahí, dejarlo encerrado hasta que no firme un contrato para los próximos 34 años.

“Eso es un secuestro”, diréis. Está todo pensado: el club, a través de Viagogo, ha comprado todas las entradas disponibles para el partido del miércoles y ha enviado una carta a los abonados diciendo que a causa de las obras que se llevarán a cabo en mayo en el Bernabéu, el partido contra el City se jugará en Mestalla. Para que Guardiola no sospeche, la directiva se ha puesto en contacto con el público de la Ruleta de la Suerte, que llenará las gradas del Camp Nou la noche del miércoles. Salvo algún “a por el bote, oé” y algún grito esporádico de “comodín” cuando la toque Messi, Pep no tendrá la más mínima idea de lo que está sucediendo y tomará notas ingenuamente pensando que sigue trabajando para el Bayern.
Cuando el partido acabe, los jugadores se marcharán y saldrá Bartomeu por la pantalla gigante, pidiendo a Pep que se case con él o que vuelva al Barça. Para presionar al técnico, los encargados de sonido del estadio pondrán el último disco de Coldplay para que Guardiola llore, al igual que haría cualquier otra persona que hubiese escuchado sus primeros discos. Mientras tanto, el público cantará “si no resuelves tú, resuelvo yo”, mezclado con el ocasional “dale a tu cuerpo alegría a la Ruleta”. Para acabar de quebrar la voluntad de Pep, está previsto también poner los highlights del año del Tata Martino, tras el cual no le quedará más remedio que firmar.
Han tardado cinco años en hacer algo decente, pero, tras esto, la espera ha valido la pena.
