Hay victorias que no lucen, pero pesan. Que no deslumbran, pero construyen. Que no emocionan, pero definen campeonatos. El FC Barcelona necesitaba una de esas, una de las que se ganan con más sufrimiento que brillo, con más miedo que euforia. Y la encontró ante un Rayo Vallecano que nunca aceptó su papel de invitado. Un gol de penalti de Lewandowski bastó para recuperar el liderato, pero el partido dejó la sensación de un equipo que todavía busca la comodidad en su propia piel.
El destino le había hecho un guiño al Barça. Con los tropiezos de Real Madrid y Atlético, el liderato estaba al alcance de la mano. La montaña esperaba ser coronada, pero el camino no sería un paseo. Flick movió piezas. La defensa recuperó a Cubarsí e Íñigo Martínez, con Héctor Fort estrenándose en el lateral derecho. En el mediocampo, Frenkie de Jong volvía a tomar el timón. La estructura era la correcta, pero el partido pronto mostró que el liderazgo no solo se gana con números, sino con personalidad.
El Barça manda, el Rayo avisa
El encuentro comenzó con la intención clara del Barça: dominar. A los tres minutos, Raphinha lanzó un centro milimétrico a la cabeza de Lewandowski, que remató con la precisión de un francotirador sin pólvora. Balde era un puñal por la izquierda, Raphinha y Lamine Yamal sacudían la defensa madrileña con sus carreras, pero faltaba filo en los metros finales.
El Rayo, lejos de acobardarse, entendió que la mejor defensa era el ataque. Su presión adelantada incomodó a los azulgranas, que se enredaban en pases imprecisos. Aun así, el Barça encontraba caminos. En el 19′, Balde, con la fe de quien cree en lo imposible, rescató un balón que parecía perdido. Lo centró con furia y Raphinha lo golpeó con potencia, pero la pelota, caprichosa, se perdió junto al poste.
La réplica del Rayo fue inmediata. Isi Palazón dibujó un centro medido y Nteka conectó un cabezazo que Szczęsny atrapó con la seguridad de quien sabe que una atajada a tiempo también vale un gol. Minutos después, un fuera de juego mínimo evitó el empate visitante. El aviso estaba dado. El partido no sería cómodo.
El penalti que cambió la historia
Cuando los partidos se atascan, los pequeños detalles se convierten en gigantes. Un córner, un forcejeo, un agarrón casi imperceptible de Pathé Ciss sobre Íñigo Martínez. El VAR lo vio, el árbitro lo sancionó y Lewandowski lo transformó en el 1-0 con una frialdad que nunca se altera.
El gol debió ser un alivio. No lo fue. Lamine Yamal tuvo el 2-0 en sus botas tras una escapada eléctrica, pero Batalla achicó con reflejos felinos. Al otro lado, el Rayo, sintiéndose traicionado por el marcador, se lanzó al ataque con más fe que orden. El Barça sufría. De Jong y Fort, superados en los últimos minutos de la primera parte, veían cómo el partido giraba en un aire de incertidumbre.
Pedri y Olmo, pausa y electricidad
Si la primera parte fue un partido roto, la segunda fue una partida de ajedrez. Pedri se convirtió en el gran estratega, marcando los tiempos con la cadencia de un director de orquesta. A los 52′, se inventó una conducción en la que dejó rivales por el camino, habilitó a Lewandowski y este, con todo a favor, erró el disparo.
Flick movió el banquillo y encontró en Dani Olmo el destello que necesitaba el equipo. Entró por Gavi, y en cuanto tocó el balón dejó claro que iba a bailar en otra sintonía. En el 70′, obligó a Batalla a una estirada heroica, y dos minutos después dirigió una contra que Raphinha no supo culminar.
Pero el Rayo no se rindió. En el 90′, De Frutos tuvo el empate en su cabeza, pero su remate, con más intención que precisión, se perdió en el abismo. En el fútbol, a veces se gana por un gol, pero también por un suspiro.
El pitido final no trajo fuegos artificiales ni celebraciones desbordadas. Fue más un respiro, un alivio, un recordatorio de que la Liga se gana tanto en las noches de gloria como en las de sufrimiento. El Barça duerme líder. Lo hace sin brillantez, pero con la certeza de que, en este momento de la temporada, lo único que importa es estar arriba cuando llegue el amanecer.
Foto: FC Barcelona
