El Barça se acerca a la Liga tras vencer al Madrid

El Barça de Xavi Hernández se agarró esta noche con fuerza a una de las asas del trofeo de la Liga. Lo hizo tras deshacerse del Real Madrid (2-1) en un partido intenso que se le torció al inicio y resolvió en el tiempo añadido con un final que no pocos guionistas habrían firmado.

La sobreexitación no suele ser buena compañera del Barça. De eso sabe mucho Pep Guardiola, presente hoy en el palco de la que nunca debió dejar de ser su casa. Tradicionalmente, cuanta más efervescencia rodea a un partido, peor le sienta al equipo. Hoy, el Madrid representaba en su visita al Spotify Camp Nou la unión del peor enemigo posible: el de siempre unido al runrún que rodea al club desde que saltara el caso Negreira. Tanto, que no era solo el Madrid quien se enfrentaba al Barça, sino que vestían de corto también Javier Tebas, las aficiones de San Mamés y el Pizjuán, los lenguaraces opinadores y los mermados de conocimiento que animan el cuento de la compra de árbitros.

Ante semejante enemigo, Xavi dispuso un once con Sergi Roberto ejerciendo el papel del no recuperado Pedri, Araujo sobre Vinicius y Frenkie de Jong en el timón junto a un Busquets mucho más fallón que nunca. El inicio del partido fue prometedor, con el Barça haciendo trabajar a Courtois dos veces en apenas cinco minutos, pero ese frenesí se detuvo de golpe cuando el brasileño del Madrid centró un balón desde la línea de fondo que su marcador uruguayo desvió al fondo de su portería. Era el minuto 9 y el plan merengue era mucho mejor que los mejores pronósticos de Ancelotti.

El tanto hizo mella en un Barça que antes del primer cuarto de hora comenzó a precipitarse como si se tratara de los últimos minutos de una final. El Madrid seguía romo y sin apenas inquietar a Ter Stegen, pero también cómodo con y sin balón. Los locales, por su parte, empujaban sin demasiado orden, pero en uno de esos arreones Araujo centró al área desde la banda derecha, Raphinha no acertó con la portería y el rebote le cayó á Sergi Roberto, que empataba en la última jugada de la primera parte. Partido nuevo.

Y no uno cualquiera. El Barça se entonó y durante unos minutos, los que tardó el técnico italiano en darse cuenta que nueve puntos son muchos, dominó sin problemas y encontró dos buenas ocasiones que ni Raphinha ni Lewandowski acertaron a embocar. Ancelotti situó a Rodrygo por detrás de Benzema y el choque se convirtió en un toma y daca, en un acelerado ida y vuelta en el que tradicionalmente se sienten mejor los blancos que los blaugrana.

No encontraba la pausa el once local justo cuando más falta le hacía, en el último cuarto de partido. El correcalles nunca fue un juego propio de un estadio que se quedó helado cuando Asensio batió a Ter Stegen. Casi tres minutos tardó el VAR en darse cuenta de que el balear estaba adelantado cuando encontró la red local. Temblores, inquietud, incertidumbre ante el fantasma de la tradicional racha final de los blancos que, en esta ocasión, se desvaneció cuando Lewandowsky abrió el balón de espuela para Balde y el lateral la puso tensa, fuerte y rápida al segundo palo. Allí, Frank Kessie, el invitado sorpresa, situó la ventaja culer en lo alto de la clasificación en 12 puntos que, a día de hoy, parecen insalvables.

Foto: FC Barcelona

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