El club de la marmota

Hay días en los que cuesta creer que el Barça no tenga un acuerdo con Amazon para sacar en Prime una adaptación deportiva de El Día de la Marmota. Esos días en los que uno piensa que Xavi está realizando este sacrificio para que Jeff Bezos costee el fichaje de los siete brasileños que tiene Deco en cartera para poder dejarlos bien calentitos en el banquillo cuando te juegas los títulos. A fin de cuentas, qué son 60 millones si puedes ingresar 300 haciendo de Bill Murray en cada rueda de prensa.

Todo esto viene, como no podía ser de otra forma, por el enésimo atentado competitivo perpetrado por el Barça esta temporada. Un gol encajado a los 30 segundos, otro a los pocos minutos de la reanudación y dos para cerrar sendas partes de la prórroga. El Barça fue incapaz de tirar a portería en la segunda mitad y apenas traspasó el círculo central con el balón. Marcó dos goles en dos fogonazos (un rebote afortunado y un gol de Lamine Yamal que nos hizo suspirar a todos de melancolía) y se despidió de su segundo título en diez días (y tercero de la temporada, toda vez que la liga es prácticamente inalcanzable por puntos y totalmente perdida por sensaciones). Queda la Champions, la competición fetiche de Xavi: nunca ha perdido como entrenador una eliminatoria de esta competición. 

Sin embargo, nadie podría imaginarse que esta es la situación si se escucha al hermano del segundo entrenador del Barça en rueda de prensa. Según sus palabras, se sintió orgulloso del partido en San Mamés y se compitió bien. Sobre los goles tempranos, dijo que eran errores puntuales. El fútbol es un juego de errores, como bien sabe la marmota, y el Barça no los minimiza. 

Uno se pregunta a partir de cuántos errores puntuales se puede dejar de llamar a algo que sucede cada semana error puntual. También es legítimo cuestionarse cuál es la responsabilidad del entrenador en la corrección de estos errores. Si todos estos errores están “hablados” y “estudiados”, ¿por qué siguen sucediendo? ¿Será porque estamos en construcción después de haber invertido 300 millones de euros y ganar una liga el año pasado? ¿Será porque estamos jugando con chavales de 16 años que, casualmente, son los que menos fallan? ¿O será porque todos los jugadores que llevan unos meses con Xavi acaban cometiendo errores puntuales de forma recurrente?

En “El Día de la Marmota”, Bill Murray acabó tan harto de repetir día tras día lo mismo que acabó secuestrando a la marmota. Me temo que, con Xavi Hernández, la marmota puede estar bien tranquila.

Incluso puede que llegue a jugar más minutos que Vitor Roque.

el club de la marmota
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.