El Girona tutea a un Barça sin ideas

Barça y Girona empataron sin goles en el derbi de los dos mejores equipos catalanes de la liga en un encuentro que pudo caer de cualquiera de los dos lados y en el que los visitantes dejaron una excelente imagen.

Tras el desastre copero del miércoles, el Barça cerraba la semana santa en el Spotify Camp Nou con la posibilidad de cerrar definitivamente la Liga gracias a la victoria del Villarreal en el Santiago Bernabeu. Para ello, el equipo de Xavi Hernández debía batir al Girona, uno de los conjuntos que mejor fútbol ha desplegado a lo largo del torneo.

Para enfrentarse a los de Michel, el equipo azulgrana volvió al dibujo de los tres delanteros, con Ansu Fati como titular acompañando a Lewandowski y Raphinha, dueños permanentes de dos posiciones de ataque desde la lesión de Dembélé. El 10, no obstante, se situó como falso extremo y actuando como interior más que como punta.

Con el título enfilado por unos y un confortable colchón de siete puntos sobre el descenso otros, el partido comenzó vibrante, con un primer disparo visitante antes de cumplirse el primer minuto, dos remates de Ansu y Lewandowski fuera y un susto en forma de cesión de Bueno a su portero que Gazzaniga acertó a desviar a córner cuando el balón se colaba en su meta.

No se amilanó el Girona, muy atrevido con el balón en los pies y con un Oriol Romeu dirigiendo a los suyos con tanto aplomo como acierto. Tras superar de forma soberbia la presión alta del Barça, el centrocampista metió un balón profundo a Castellanos que el argentino estrelló en el lateral de la red. No habíamos llegado al primer cuarto de hora y el choque era francamente divertido.

El peligro local llegó casi siempre en velocidad, ya fuera con las internadas de Balde por la banda izquierda o con las de Raphinha por la derecha. Pasada la media hora, uno de los innumerables desmarques del brasileño fue visto por Ansu Fati, quien le colocó un balón medido que acabó en córner. El lanzamiento de esquina fue cabeceado por Araujo y Gazzaniga sacó el balón cuando casi en su totalidad había traspasado la línea de gol.

La salida de Kessié por un desafortunado Sergi Roberto hizo que Ansu abriera algo más su posición y, al mismo tiempo, que el Girona se hiciera dueño y señor del balón. Tanto fue así que estuvo a punto de ponerse por delante en el marcador si Taty Castellanos no hubiese disparado fuera solo ante Ter Stegen tras diez minutos de monólogo visitante. Michel retiró al argentino para dar entrada a Stuani, un jugador más acostumbrado a acertar que a errar ocasiones así.

El encuentro entró en una fase extraña en la que el Girona pudo adelantarse y el Barça llegaba con poco orden y cada vez menos fútbol. Quedaba una última sacudida local, que llegó de la mano de Jordi Alba, invitado sorpresa que, colocado como extremo, llevó el ¡ay! a una grada local impaciente que asistía a la impotencia de un equipo que cada vez ofrece menos asideros a los que agarrarse.

El Barça encara la recta final de la liga con 13 puntos de ventaja y el Girona, a 8 del descenso. Todos contentos en un partido que dejó más incógnitas en los locales que en los de Michel, uno de los mejores equipos que han pasado este año por el templo blaugrana.

Foto: FC Barcelona

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