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	<title>Un ciclo perfecto Archives - En Clave Culer</title>
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	<title>Un ciclo perfecto Archives - En Clave Culer</title>
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		<title>2009: Viaje a lo imposible</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Martínez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Apr 2014 08:53:04 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>El abrupto y cruel final del Barça de Rijkaard, el que había regresado a la cima deportiva a un club hundido, amenazaba con traer de vuelta aquellos oscuros años en los que los títulos se veían por el televisor y el conjunto luchaba por entrar en la máxima competición europea. El presidente, Joan Laporta, cuestionado ... <a title="2009: Viaje a lo imposible" class="read-more" href="https://enclaveculer.com/barca-2009-viaje-lo-imposible/" aria-label="Leer más sobre 2009: Viaje a lo imposible">Read more</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El abrupto y cruel final del <strong>Barça</strong> de <strong>Rijkaard</strong>, el que había regresado a la cima deportiva a un club hundido, amenazaba con traer de vuelta aquellos oscuros años en los que los títulos se veían por el televisor y el conjunto luchaba por entrar en la máxima competición europea. El presidente, <strong>Joan Laporta</strong>, cuestionado por todo y por todos, decidió jugársela con el técnico del filial. <strong>Josep Guardiola</strong>, mítico jugador para los aficionados, integrante del <em>Dream Team</em> y de las pesadillas que lo sucederían, se había hecho cargo de un filial desahuciado en tercera en 2007 y, sólo un año después, lo dejó en Segunda B y subió al primer equipo. El reto era mucho más complicado: conseguir que el grupo de jugadores que había llegado a la cumbre tuviese ganas de volver a ella.</p>
<h2 style="text-align: center;">Primer acto. Abrochaos los cinturones</h2>
<p style="text-align: justify;">«<em><strong>Si estuvieran a su nivel estarían con nosotros. No contamos con ellos, pero si acaban por quedarse, daré la vida para que vuelvan a su nivel</strong></em>«. Era la primera rueda de prensa de Guardiola y, ya entonces, sin una pretemporada de por medio, anunciaba que el club planificaba la temporada sin <strong>Deco</strong>, <strong>Eto&#8217;o</strong> y <strong>Ronaldinho</strong>. Estos tres jugadores, que fueron la Santísima Trinidad del Barça de Rijkaard, se veían abocados a buscarse otro club sin tiempo para redimirse con el nuevo entrenador. Pep tenía muy claro que necesitaba un vestuario unido, sin nadie por encima de nadie, y que para ello era necesario eliminar a aquellos con más ascendente dentro de él. La decisión, traumática, fue bien acogida por la afición, que reclamaba mano dura para evitar los disparates competitivos acontecidos los últimos meses, especialmente con el recordado pasillo en el <strong>Bernabéu</strong> que se saldó con una aplastante victoria de los de <strong>Schuster</strong> por 4-1.</p>
<p style="text-align: justify;">La limpieza de Guardiola no acabó en esos tres jugadores. Ese verano abandonaron la disciplina azulgrana <strong>Thuram</strong>, <strong>Dos Santos</strong>, <strong>Zambrotta</strong>, el inédito <strong>Henrique</strong>, <strong>Ezquerro</strong>, <strong>Edmilson</strong> y <strong>Oleguer</strong>. Para suplirlos llegaron<strong> Dani Alves</strong>, un fichaje extraordinario que se tornaría esencial para dinamizar el juego ofensivo tal como Pep buscaba, y <strong>Keita</strong> del <strong>Sevilla</strong>, que aportaría músculo y temple a una media muy corta de centímetros; <strong>Gerard Piqué</strong> regresó a casa procedente del <strong>Manchester United</strong>, donde no contaba con ningún protagonismo y de Inglaterra, concretamente de Londres, vino también <strong>Hleb</strong>, un jugador de una clase exquisita con una velocidad más propia de otros deportes. <strong>Martín Cáceres</strong>, del <strong>Villarreal</strong>, sería la última incorporación de los de Pep, un central que había realizado una temporada fantástica en las filas del <strong>Recreativo de Huelva</strong>, donde jugaba cedido por el conjunto castellonense.</p>
<p style="text-align: justify;">Con Eto&#8217;o finalmente en la plantilla, el primer reto del Barça llegaba muy pronto: a mitad de agosto debía medirse al <strong>Wisla de Cracovia</strong> en la fase previa de la Liga de Campeones. El camerunés, orgulloso como nadie, sentenció la eliminatoria con un enorme partido y la vuelta quedó como un mérito trámite tras el 4-0 del <strong>Camp Nou</strong>. En la Liga, sin embargo, el comienzo no fue tan pletórico, ya que los primeros noventa minutos del nuevo Barça se saldaron con una derrota en el campo del <strong>Numancia</strong>, recién ascendido. La incapacidad para superar al meta rival eclipsó el buen partido de los de Pep, que necesitaban resultados para presentar a la afición. Esos resultados tampoco llegarían en el primer partido como locales, ante el <strong>Rácing de Santander</strong>. El equipo blaugrana fue netamente mejor que su rival y su actitud nada tenía que ver con la mostrada meses atrás, pero un error en un libre directo los condenó de nuevo sin victoria.</p>
<p style="text-align: justify;">Dos partidos ante Numancia y Rácing, un punto. Ya hubo quien pronosticaba que Guardiola no se comería los turrones como técnico culé.</p>
<h2 style="text-align: center;">Segundo acto. El despegue</h2>
<p style="text-align: justify;">Los críticos, que los hubo y en abundancia durante septiembre, fueron bajando la voz conforme los partidos iban dando la razón a la idea de Pep. Después de las dos primeras jornadas, el Barça saldó las veinte siguientes con diecinueve victorias y un único empate. Hubo que esperar hasta el 21 de febrero para volver a ver perder al equipo de Guardiola tras la derrota en <strong>Los Pajaritos</strong>. En esos veinte encuentros, el conjunto blaugrana promedió 3.35 goles a favor y 0.7 en contra. El fútbol desplegado, fresco y dinámico, se llevó por delante a los escépticos tanto como a los rivales, que no sabían cómo detener el torrente ofensivo en el que atacaban los mismos que defendían. Para aquel entonces, ya había quedado claro que <strong>Xavi</strong> e <strong>Iniesta</strong> sí podían jugar juntos, que Piqué era un central de categoría mundial, que Alves era una fuerza imparable y que en <strong>Busquets</strong>, el canterano hijo del portero que siempre quería jugar con los pies, se hallaba un jugador de época.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="line-height: 1.5em;">En Champions, 13 puntos de 18 posibles y sólo una derrota contra el <strong>Shakhtar</strong> en casa, donde también se empató con el <strong>Basilea</strong>. El destino le granjeó a los culés un grupo asequible para un equipo que aún tenía que asimilar muchos conceptos y lo aprovecharon a la perfección. La primera plaza les otorgó la ventaja de campo en la eliminatoria de octavos, ante el <strong>Olympique de Lyon</strong>, el dominador francés. </span>El equipo culé se encontraba, además, a noventa minutos de la final de la Copa del Rey tras vencer al <strong>Mallorca</strong> por dos a cero en el Camp Nou y haber eliminado por el camino a <strong>Benidorm</strong>, <strong>Atlético de Madrid</strong> y al <strong>Espanyol</strong> con muchos apuros en el partido de vuelta.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo parecía posible cuando el equipo llegaba a la zona clave de la temporada en su mejor estado de forma.</p>
<h2 style="text-align: center;">Tercer acto. Turbulencias</h2>
<p style="text-align: justify;">«<em><strong>Creo en mi equipo, creo en mis jugadores y creo en mí</strong></em>«, declaró Guardiola a principios de marzo de 2009. El Barça, tras meses sin conocer la derrota, perdió ocho puntos en tres jornadas y el <strong>Madrid</strong> pasó de estar a doce a sólo cuatro. En la Champions League, un discreto empate en <strong>Gerland</strong> hizo temer de una pronta eliminación. El estado de forma de los jugadores se puso en duda, así como la capacidad del técnico para relanzar al equipo en el momento cumbre de la temporada. De nada servirían meses de fútbol espectacular si la vitrina acababa intacta. Pep hizo lo que luego sería una constante en su etapa al frente del banquillo culé: blindar al vestuario. Mientras ellos creyeran en él, esa sería una zona sagrada, inmaculada y lejos de las larguísimas manos de la prensa.</p>
<p style="text-align: justify;">Esa rueda de prensa que precedió al trascendental choque ante el Mallorca no sirvió, sin embargo, para levantar a sus jugadores. El Barça bordeó la eliminación durante toda la segunda parte, que jugó con uno menos por la expulsión de Cáceres. Con uno a cero en el marcador, el equipo balear dispuso de un penalti para igualar la eliminatoria. <strong>Pinto</strong>, el portero para la Copa, detuvo el lanzamiento y el Barça acabó pasando a la final, dando a luz lo que desde entonces se conoció como el <em>Pinto de inflexión</em>. Quién sabe si fuese esa parada o no, pero los culés volvieron a desplegar su mejor juego y ganarían las siete siguientes jornadas de Liga. En Europa, el <strong>Lyon</strong> fue devorado en una primera parte espectacular, con cuatro goles y un fútbol escandaloso. Los defensas franceses no sabían cómo detener a esos tres diablos que respondían al nombre de Eto&#8217;o, <strong>Henry</strong> y <strong>Messi</strong>. La misma medicina recibió el <strong>Bayern de Múnich</strong>, con cuatro tantos encajados en cuarenta y tres minutos, una primera mitad que despojó de cualquier trascendencia la vuelta en el <strong>Allianz Arena</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, a finales de abril, el equipo sufrió otro bache. El empate a dos en <strong>Mestalla</strong> la jornada anterior al Clásico volvía a acercar al Madrid a tan solo cuatro puntos, un Madrid que no perdía en Liga desde diciembre, precisamente en el Camp Nou. Y el rival en semifinales de la Champions, el <strong>Chelsea</strong> de <strong>Hiddink</strong>, había conseguido desactivar por completo el ataque culé, neutralizando con eficacia las múltiples variantes de la navaja suiza que tenía Guardiola entre manos. El 0-0 en el Camp Nou marcó el camino para muchos otros equipos que estarían por venir y que fueron testigos de cómo se podía detener la tormenta perfecta.</p>
<p style="text-align: justify;">En una semana, el Barça visitaba el Bernabéu y <strong>Stamford Bridge</strong>. En juego, una Liga y una final de la Orejona. Casi nada.</p>
<h2 style="text-align: center;">Acto final. La ciudad eterna</h2>
<p style="text-align: justify;">«<em><strong>Tengo un plan anti-Barça</strong></em>«, dijo <strong>Juande Ramos</strong> la víspera del trascendental encuentro ante los catalanes. «<em><strong>Cuando uno se encuentra en la situación más difícil es cuando uno debe ser más valiente</strong></em>» explicó Pep, una frase que bien podría definir su etapa. Y vaya si fue valiente. Si Juande disponía de un plan anti-Barça, Guardiola contestó con un movimiento tan simple como letal: colocar a Leo Messi, que para aquel entonces ya estaba a un nivel formidable, en el centro del ataque. El resultado fue extraordinario: el argentino destrozó la defensa madridista, escoltado por un equipo que interpretó a la perfección cada minuto de partido. El gol final de Piqué, que colocaba el 2-6 en el marcador, fue el broche final a una noche mágica, una noche que parecía pertenecer a otra época. El Barça había ganado la Liga.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuatro días después, el infierno de Londres resultó ser peor de lo esperado. El Chelsea repitió el guión de la ida y un gol sensacional de <strong>Essien</strong> los dejaba tocando con las yemas de los dedos la final de Roma. Con una actuación arbitral polémica y con la expulsión de <strong>Abidal</strong>, el Barça nunca pareció capaz de alterar el marcador, más cercano al dos que al uno en el casillero rival. <strong>Cech</strong> no tuvo faena en toda la noche y <strong>Valdés</strong> no sabía qué hacer para quitarse de encima la suya. Un <strong>Drogba</strong> pletórico amenazó con acabar con la eliminatoria en cualquier momento. No obstante, el destino tenía un as guardado bajo la manga. El Barcelona, que no mereció suerte, la encontró toda cuando los segundos ya se descontaban. El primer tiro a puerta de los culés acabó en éxtasis. Andrés Iniesta reservó plaza en Roma y grabó para siempre ese instante en las mentes de los aficionados, que recordarían, de ahí en adelante, qué estaban haciendo en el momento de lo imposible.</p>
<p style="text-align: justify;">La semana posterior, con algún culé aún afónico y atónito, Mestalla fue el escenario en el que el Barça podía lograr su primer título de la temporada. Con la Liga ya sentenciada y el triplete en la mente de todos, el <strong>Athletic</strong> aprovechó para golpear primero. <strong>Toquero</strong>, a los ocho minutos, desvaneció las esperanzas de una temporada perfecta y obligó al Barça a remar contracorriente. El equipo de Pep fue imponiendo su ritmo poco a poco, pero no fue hasta que <strong>Touré</strong>, actuando como central en ese partido, se inventó un lanzamiento prodigioso desde su casa que los culés no consiguieron la igualada. A partir de ahí, el fútbol se impuso y Messi, <strong>Bojan</strong> y Xavi pusieron el 4-1 en tan solo diez minutos del segundo tiempo. El cielo de Valencia fue el primer testigo de los muchos títulos que estarían por venir.</p>
<p style="text-align: justify;">Con Liga y Copa ya a buen recaudo, nadie podía negar que el premio gordo se encontraba en Roma. Un aficionado tiene pocas ocasiones en su vida de ver llegar a su equipo a la final de una Champions. El del Barça contaba con la inmensa suerte de volver a una final europea sólo tres años después de la última. Antes fue París, esa vez fue Roma. Otro equipo inglés, el <strong>United</strong> y no el <strong>Arsenal</strong>, se hallaba enfrente. La sombra de <strong>Cristiano Ronaldo</strong>, un portento físico y técnico, se cernía sobre la maltrecha zaga culé, en la que Touré repetía como central y a <strong>Sylvinho</strong> se le encomendaba la labor de secar el frente izquierdo. Los primeros diez minutos hicieron temblar las piernas a más de uno y de dos mientras el equipo de Manchester borraba del campo al Barcelona, pero todo desapareció con un punterazo de Eto&#8217;o que adelantó a los culés. El Barça se creció con el gol y se hizo amo y señor del terreno de juego, sometiendo al United a su voluntad. Un pase teledirigido de Xavi encontró la cabeza de Messi ya en la segunda parte para sentenciar el partido y elevar al Barcelona a la perfección.</p>
<p style="text-align: justify;">Para lograr la eternidad en la ciudad que la tiene como denominación de origen.</p>
<h3 style="text-align: justify;"><a title="Barça 2010: El año del volcán" href="https://enclaveculer.com/barca-2010-el-ano-del-volcan-9861/">Capítulo II: 2009-2010: El año del volcán</a></h3>
<p>El original de este artículo <a href="https://enclaveculer.com/barca-2009-viaje-lo-imposible/">2009: Viaje a lo imposible</a> está disponible en <a href="https://enclaveculer.com">En Clave Culer</a>.</p>
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		<title>Barça 2010: El año del volcán</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan C. Galindo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Apr 2014 09:42:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Un ciclo perfecto]]></category>
		<category><![CDATA[Barça]]></category>
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		<category><![CDATA[FC Barcelona]]></category>
		<category><![CDATA[temporada 2009-2010]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tras el éxito obtenido en su primera temporada al frente del primer equipo, Pep Guardiola afrontaba el segundo año con la mirada puesta en el único título que el Barça no tenía en sus vitrinas: el Mundial de Clubes. Cambios El ejercicio comenzó con otra baja sonada que sumar a las de Deco y Ronaldinho, ... <a title="Barça 2010: El año del volcán" class="read-more" href="https://enclaveculer.com/barca-2010-el-ano-del-volcan/" aria-label="Leer más sobre Barça 2010: El año del volcán">Read more</a></p>
<p>El original de este artículo <a href="https://enclaveculer.com/barca-2010-el-ano-del-volcan/">Barça 2010: El año del volcán</a> está disponible en <a href="https://enclaveculer.com">En Clave Culer</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Tras el éxito obtenido en su primera temporada al frente del primer equipo, <strong>Pep Guardiola</strong> afrontaba el segundo año con la mirada puesta en el único título que el <strong>Barça</strong> no tenía en sus vitrinas: el Mundial de Clubes.</p>
<h3 style="text-align: center;">Cambios</h3>
<p style="text-align: justify;">El ejercicio comenzó con otra baja sonada que sumar a las de <strong>Deco</strong> y <strong>Ronaldinho</strong>, traspasados un año antes. En esta ocasión, Guardiola decidió prescindir de <strong>Samuel Eto&#8217;o</strong> y el camerunés recaló en el <strong>Inter de Milán</strong>, donde le esperaba un <strong>José Mourinho</strong> que se cruzaría cuatro veces en el camino del equipo azulgrana. A cambio, el Barça incorporó a uno de los futbolistas con más clase del mundo, <strong>Zlatan Ibrahimovic</strong>. Junto al sueco, llegaron también el lateral brasileño <strong>Maxwell</strong> y <strong>Dimitro Chygrynskyi</strong>, un central ucraniano en el que Pep había depositado muchas esperanzas y que no tendría el desempeño deseado.</p>
<p style="text-align: justify;">En cuanto a las salidas, a Samuel Eto&#8217;o se sumaron <strong>Gudjohnsen</strong> (Mónaco), <strong>Jorquera</strong> (Girona), <strong>Martín Cáceres</strong> (Juventus), <strong>Hleb</strong> (cedido al Stuttgart) y <strong>Víctor Sánchez</strong>, miembro de la generación de <strong>Messi</strong> y <strong>Piqué</strong> que acabó en el <strong>Xerez</strong>. Por último, <strong>Sylvinho</strong>, titular un mes antes en la final de Roma, abandonó también el club tras ver finalizado su contrato.</p>
<p style="text-align: justify;">Haber ganado Copa, Liga y Champions League otorgaba al equipo la opción de hacerse con dos trofeos más antes de iniciarse la temporada: las supercopas de España y Europa. La primera se saldó con un cómodo 5-1 global frente al <strong>Athletic Club de Bilbao</strong> (1-2 y 3-0), mientras que la segunda se resolvió gracias a un gol de <strong>Pedro</strong> en la prórroga frente a un <strong>Shakhtar Donetsk</strong> que contaba aún con Chygrynskyi en sus filas. Copa, Liga, Champions League, Supercopa de España y Supercopa de Europa. Ese era el balance del Barça en 2009. Pero el equipo quería más, aspiraba a ser el primero en obtener seis títulos en un solo año. Y para eso quedaba la asignatura pendiente del club: el Mundial de clubs.</p>
<h3 style="text-align: center;">Un gol con el escudo</h3>
<p style="text-align: justify;">La cita era en Abu Dabi. Allí, el equipo de Guardiola se deshizo con relativa facilidad en la ronda de semifinales del <strong>Atlante</strong> mexicano –pese a encajar un gol en el minuto 4– por 3 goles a 1 para, tres días después, disputar la tercera final de la competición ante <strong>Estudiantes de la Plata</strong>. De nuevo el Barça comenzó perdiendo el partido cuando<strong> Mauro Boselli</strong> adelantaba a los <em>pincharratas</em> en la primera parte. A partir de ahí, el equipo catalán asedió una y otra vez la portería argentina, pero el gol no acababa de llegar. Tuvo que ser Pedro, a falta de dos minutos, quien convertido ya en el único futbolista capaz de marcar en seis competiciones en un año, llevara el partido a la prolongación, asestando una profunda estocada anímica al campeón sudamericano. La puntilla, no obstante, llegó de la mano de Leo Messi, quien puso el pecho, el escudo y el corazón para rematar un centro desde la banda derecha que colocaba al Barça en lo más alto.</p>
<h3 style="text-align: center;">La liga de los 99 puntos</h3>
<p style="text-align: justify;">En la Liga, la actuación del once azulgrana fue prácticamente inmejorable. Forzado por los buenos números del <strong>Real Madrid</strong> de <strong>Pellegrini</strong>, el Barça acabó el campeonato sumando 99 puntos y estableciendo, otra vez, un récord. Sólo el <strong>Atlético de Madrid</strong> (2-1 en el Calderón) sería capaz de derrotar a un equipo que sumó 31 victorias y 6 empates. En los duelos con su máximo rival, un gol de Ibrahimovic en una lluviosa noche barcelonesa sirvió para vencer al Madrid, por lo que el partido de vuelta en el Santiago Bernabéu volvía a cobrar un enorme protagonismo.</p>
<p style="text-align: justify;">El año anterior, el 2-6 frente a los de <strong>Juande Ramos</strong> hizo que el Real Madrid apostara por un nuevo entrenador, el chileno, caracterizado por el buen trato al balón. Y así, con la idea de disputarle la pelota al Barça, saltó el equipo merengue al césped. Pero en aquellos días, el cuero estaba casado con el equipo de Guardiola, de modo que primero Messi y luego Pedro –otra vez Pedro– acabaron por derrotar de nuevo en su casa al gran rival.</p>
<h3 style="text-align: center;">Un islandés y dos portugueses</h3>
<p style="text-align: justify;">Eliminados en octavos de final de la Copa del Rey por un <strong>Sevilla</strong> que acabaría siendo campeón, el gran reto del Barça en esta temporada era revalidad su cetro europeo y plantarse en la final, que se disputaba en el <strong>Santiago Bernabéu</strong>. Tras superar la fase de grupos como primero, <strong>Stuttgart</strong> y <strong>Arsenal</strong> caerían eliminados sin demasiados problemas en las rondas de octavos y cuartos de final. En semifinales esperaba el Inter de Milán de Mourinho, al que los culés habían superado en la primera fase.</p>
<p style="text-align: justify;"><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" size-full wp-image-9863 aligncenter" src="https://enclaveculer.com/wp-content/uploads/2014/04/inter.jpg" alt="inter" width="620" height="379" srcset="https://enclaveculer.com/wp-content/uploads/2014/04/inter.jpg 620w, https://enclaveculer.com/wp-content/uploads/2014/04/inter-770x470.jpg 770w" sizes="(max-width: 620px) 100vw, 620px" /></p>
<p style="text-align: justify;">El entrenador portugués iba a ser uno de los protagonistas de la eliminatoria (¿cuándo no lo es?), pero pocos esperaban que otro compatriota suyo y un convidado islandés también se sumaran a la fiesta. El viaje del Barça a <strong>San Siro</strong> para disputar el partido de ida se vio condicionado por el volcán islandés <strong>Eyjafjäll</strong>, cuya erupción cerró prácticamente todo el espacio aéreo europeo y obligó al equipo de Guardiola a desplazarse por carretera a Milán.<br />
Allí, ya sobre el césped, el Barça comenzó bien y se adelantó en el marcador gracias a un gol de Pedro que parecía encarar la eliminatoria. Pero tras el descanso, ya con 2-1 en el marcador y un equipo menos intenso, apareció otro portugués llamado <strong>Olegário Benquerença</strong> para sumarse a la fiesta ignorando un claro penalti sobre <strong>Dani Alves</strong> y, sobre todo, dando validez al gol de <strong>Diego Milito</strong>, anotado en claro fuera de juego. La final del Bernabéu se alejaba, pero aún quedaba una esperanza en el partido de vuelta.</p>
<p style="text-align: justify;">La sobreexcitación que causa Mourinho entre los culés fue una pesada losa para el Barça. Pertrechado atrás y con Eto&#8217;o jugando prácticamente como lateral, el Inter volvió al <em>catenaccio</em> de los años 60 y 70 y sólo Piqué en el minuto 83, fue capaz de perforar la meta de <strong>Julio César</strong>. Quedaban pocos minutos y la anulación del 2-0 de <strong>Bojan</strong> por una mano de <strong>Touré</strong> certificó la eliminación del campeón de Europa.</p>
<h3 style="text-align: center;">El fiasco sueco</h3>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class=" size-full wp-image-9864 aligncenter" src="https://enclaveculer.com/wp-content/uploads/2014/04/ibrahimovic-gvardiola.jpg" alt="ibrahimovic-gvardiola" width="620" height="387" /></p>
<p style="text-align: justify;">El fichaje estrella de la temporada fue Zlatan Ibrahimovic. El sueco inició la temporada con buenas actuaciones, goles e implicación en el equipo, pero poco a poco fue diluyéndose hasta que Guardiola optó por ir retirándole de la titularidad. La relación entre ambos quedó más que dañada, pero lo cierto es que las prestaciones del delantero cayeron en picado y, para más inri, contrastaban con las de un Bojan que respondió con tantos. Ibra llegó para jugar en el Barça cinco años y se marchó tras la primera temporada. El Barça se había equivocado en su fichaje, pero con su traspaso al Milan inició el camino que le llevaría, unos meses después, a impartir la mayor lección de fútbol que se ha visto hasta ahora en una final de la Liga de Campeones.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero esa es otra historia.</p>
<h3 style="text-align: justify;"><a title="2009: Viaje a lo imposible" href="https://enclaveculer.com/barca-2009-viaje-lo-imposible-9700/">Capítulo I &#8211; 2008-09: Viaje a lo imposible</a></h3>
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		<title>Barça 2011: La sublimación de la idea</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rafa R. Dalton]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Apr 2014 09:13:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Un ciclo perfecto]]></category>
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		<category><![CDATA[FC Barcelona]]></category>
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		<category><![CDATA[Wembley]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Empezaba la temporada con un cambio en la presidencia del club. Sandro Rosell sucedía a Jan Laporta y en un principio su intención era la de respetar el inmejorable legado que recibía a nivel deportivo. Con la perspectiva del tiempo podemos decir que la inercia le duró un año y que los siguientes fue dilapidando ... <a title="Barça 2011: La sublimación de la idea" class="read-more" href="https://enclaveculer.com/barca-2011/" aria-label="Leer más sobre Barça 2011: La sublimación de la idea">Read more</a></p>
<p>El original de este artículo <a href="https://enclaveculer.com/barca-2011/">Barça 2011: La sublimación de la idea</a> está disponible en <a href="https://enclaveculer.com">En Clave Culer</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Empezaba la temporada con un cambio en la presidencia del club. <strong>Sandro Rosell</strong> sucedía a <strong>Jan Laporta</strong> y en un principio su intención era la de respetar el inmejorable legado que recibía a nivel deportivo. Con la perspectiva del tiempo podemos decir que la inercia le duró un año y que los siguientes fue dilapidando la herencia. Pero eso vendría más tarde; esta iba a ser una de las mejores temporadas de la historia del Barça.</p>
<h3 style="text-align: center;">La consolidación de un proyecto</h3>
<p style="text-align: justify;">La temporada empezó sin grandes cambios. <strong>Pep Guardiola</strong> y <a href="https://enclaveculer.com/tito-vilanova-el-hombre-tranquilo-9956/"><strong>Tito Vilanova</strong></a> seguían confiando en una plantilla compuesta en su mayoría por canteranos. Algunos de ellos eran la columna vertebral de una selección española que acababa de conseguir pasar a la historia al ganar el <strong>Mundial</strong> en <b>Sudáfrica</b>, con ocho culés en sus filas.</p>
<p style="text-align: justify;">Las bajas de dos fichajes malogrados que habían llegado la temporada anterior (<strong>Chygrinski</strong> e <strong>Ibrahimovic</strong>), además de los finales de etapa de gente como <strong>Márquez</strong> y <strong>Henry</strong> se suplieron con las incorporaciones de <strong>David Villa, Adriano, Mascherano</strong> y <strong>Afellay</strong>, este último en el mercado invernal. Guardiola no se hubiese deshecho del central ucraniano, que regresó al <strong>Shakhtar Donetsk</strong> de donde provenía. Fue la directiva la que impuso su criterio sobre el del técnico, aludiendo a razones económicas (la operación Ibra había sido un desastre) y empezando de este modo a distanciarse del entrenador. Zlatan viajó al <strong>AC Milan</strong>, club que tras <strong>Ronaldinho</strong> volvía a apostar por un delantero culé, Márquez y Henry cruzaban el charco y, por sorpresa, <strong>Touré</strong> se marchaba al Manchester City en busca de los minutos y el dinero que creía merecer.</p>
<p style="text-align: justify;">La pretemporada fue más una gira para ganar dinero y vender imagen que un stage de preparación. Oslo<strong>, </strong>Seúl y Pekín recibieron la visita del Barça. El equipo llegó algo justo al inicio del ejercicio, por lo que Guardiola decidió alinear a suplentes habituales y a algunos jugadores del <strong>Barça B</strong> en la ida de la <strong>Supercopa de España</strong>. El <strong>Sevilla FC</strong> se impuso en casa por 3-1 y debió soñar con que la copa iría a parar a sus vitrinas. Pero Pep alineó al equipo de gala en el <strong>Camp Nou</strong>. El Barça, con un juego espectacular y un <strong>Messi</strong> pletórico que consiguió un <em>hat trick</em>, arrolló como una apisonadora a los andaluces por 4-0, logrando el octavo título en 15 meses.</p>
<h3 style="text-align: center;">El partido perfecto</h3>
<p style="text-align: justify;">La mejor versión del Barça de Guardiola, la sublimación de la idea que soñaron e iniciaron <strong>Laureano Ruiz, Rinus Michels</strong>, <strong>Johan Cruyff</strong>&#8230; llegó el 29 de noviembre, justamente el día del 111 aniversario del club. El Barça rozó la perfección y <a href="https://enclaveculer.com/3-anos-del-5-a-0-4848/" target="_blank" rel="noopener">destrozó a su eterno rival,</a> el <strong>Real Madrid</strong> de un <strong>Mourinho</strong> que había llegado a la casa blanca con la esperanza de ser el antídoto del <em>Pep Team</em>. El portugués planteó el partido más pendiente de defenderse que de atacar y se llevó un histórico resultado de 5-0 que ya se había dado con el <em>Dream Team</em> en los 90, pero esta vez con un fútbol preciso y precioso, casi perfecto. Todo ello gracias a <strong>Víctor Valdés,</strong> un seguro en la portería y el primer jugador de campo, a una defensa formada por unos pletóricos <strong>Alves, Puyol, Piqué</strong> y <strong>Abidal</strong>, a la superioridad técnica casi insultante de <strong>Xavi, Busquets</strong> e <strong>Iniesta</strong>, a la velocidad y profundidad de <strong>Villa</strong> y <strong>Pedro </strong>y, claro, a un letal Messi enlazando entre lineas. Todos ellos hicieron las delicias del público del mundo entero y convirtieron el partido en un espectacular rondo con el Madrid de convidado. <strong>Wayne Rooney, </strong>delantero del <strong>Manchester United</strong>, afirmó en su cuenta de twitter que estaba de pie en su sala de estar, aplaudiendo al televisor. Meses más tarde padecería en sus carnes esa avalancha de fútbol.</p>
<h3 style="text-align: center;">Un tropiezo y una sangrienta venganza</h3>
<p style="text-align: justify;">Barça y Madrid volvían a enfrentarse por tercera vez en la temporada. Se jugaba en <strong>Valencia</strong> la final de <strong>Copa</strong>. José Mourinho no vio más salida para tratar de derrotar a su bestia negra que intentar que se jugase lo menos posible a fútbol. Motivó muy bien a sus jugadores y estos –con el beneplácito del árbitro, <strong><a title="Undiano Mallenco, otra vez" href="https://enclaveculer.com/undiano-mallenco-otra-vez-2997/" target="_blank" rel="noopener">Undiano Mallenco</a>–</strong> convirtieron el partido en una batalla que desorientó a los culés. Duros, rápidos y fuertes, los madridistas se hicieron con el título gracias a un solitario gol de <strong>Cristiano Ronaldo</strong> en la prórroga.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero el Barça no tardó mucho en conseguir su venganza. Justo una semana después visitó el <strong>Bernabéu</strong> en la ida de las semifinales de la <strong>Champions League</strong>. La emoción y tensión eran máximas. Tras los ataques verbales del Real Madrid, con un incendiario Mourinho al frente, Guardiola dio <a href="http://www.youtube.com/watch?v=BUNhkExvVhc" target="_blank" rel="noopener">una memorable rueda de prensa</a> y consiguió una victoria a nivel institucional –defendió al club como no lo hizo la directiva– y otra a nivel deportivo: sus jugadores, que le ovacionaron al llegar al hotel, salieron a jugar más motivados que en la final de Copa. Pese a no realizar un partido excelente, el Barça sentenció la eliminatoria con dos goles de un estratosférico Leo Messi, verdugo histórico del Madrid, pesadilla infinita en los sueños del aficionado merengue. La vuelta en el Camp Nou se saldó con empate a uno y el Barça consiguió el pase soñado a otra final europea.</p>
<h3 style="text-align: center;">La tercera liga consecutiva</h3>
<p style="text-align: justify;">Tras conseguir el liderato aplastando al Madrid por 5-0 en noviembre, el Barça ya no perdería la primera posición en la tabla en las siguientes 24 jornadas. El fútbol desplegado por el equipo fue de muchos quilates y se consiguieron otras goleadas como el 5-0 al Sevilla, el 1-5 al <strong>Espanyol</strong> o el 0-8 al <strong>Almería</strong>. El balance final fue magnífico: 92 goles a favor por sólo 20 en contra. Valdés ganó de nuevo el trofeo <strong>Zamora.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Récords y más récords iban cayendo, como el de número de victorias consecutivas (16) batiendo al Madrid de <strong>Di Stéfano, Puskas</strong> y <strong>Gento</strong> (15), y a falta de dos jornadas para el final del campeonato y con la mirada puesta en la final de la Champions, el equipo ganó la liga tras empatar en el campo del <strong>Levante</strong> con un gol de <strong>Keita</strong>.</p>
<h3 style="text-align: center;"><span style="font-size: 1.17em; line-height: 1.5em;">De nuevo Wembley</span></h3>
<p style="text-align: justify;">19 años después, el Barça regresaba al estadio donde su historia<strong> <a href="https://enclaveculer.com/guardiola-wembley-1992-5133/" target="_blank" rel="noopener">empezó a cambiar</a></strong>. Otra vez Londres como escenario final de una gran obra. El rival, de nuevo el Manchester United con <strong>Sir Alex Ferguson</strong> al mando y muchas ganas de vengar la final de 2009. El escocés había declarado  días antes  que <em><strong>«esta podría ser la mejor final de toda la década»</strong></em>. Tras caer 3-1 en un nuevo partidazo de los azulgrana, el entrenador británico admitió sin reparos que <em><strong>«nos hemos preparado y hemos jugado lo que hemos podido. Nos hemos acercado, pero con sus pases te dejan atónitos (&#8230;). Es el mejor equipo que he conocido en mis tiempos, diría que sí. Lo sabe todo el mundo y lo acepto. </strong></em><em><strong>Nadie nos ha dado una paliza así y se merecen la victoria».</strong></em></p>
<p style="text-align: justify;">Sus declaraciones dan una idea de la superioridad blaugrana. Jugó el Barça como quiso, Messi se erigió en el maestro de ceremonias. Marcó la delantera MVP (Messi, Villa y Pedro, pero en orden PMV) y el gran capitán Puyol cedió el brazalete a Éric Abidal para que este, que había superado un cáncer durante la temporada, levantase la copa en una imagen que quedará para siempre en las retinas de los culés.</p>
<p style="text-align: justify;">Como guinda, las secciones acompañaron al equipo de fútbol. En baloncesto, balonmano, hockey y fútbol sala se consiguieron 13 titulos. Con 16 en total, el Barça cerró la temporada más exitosa de la historia.</p>
<p> <a href="https://enclaveculer.com/wp-content/uploads/2014/04/2011b.jpg"><img decoding="async" class=" size-full wp-image-9919 aligncenter" src="https://enclaveculer.com/wp-content/uploads/2014/04/2011b.jpg" alt="2011b" width="620" height="400" /></a><span style="line-height: 1.5em;"> </span></p>
<h3><a title="2009: Viaje a lo imposible" href="https://enclaveculer.com/barca-2009-viaje-lo-imposible-9700/" target="_blank" rel="noopener">Capítulo I &#8211; 2008-09: Viaje a lo imposible</a></h3>
<h3><a href="https://enclaveculer.com/barca-2010-el-ano-del-volcan-9861/" target="_blank" rel="noopener">Capítulo II &#8211; 2009-10: El año del volcán</a></h3>
<p>El original de este artículo <a href="https://enclaveculer.com/barca-2011/">Barça 2011: La sublimación de la idea</a> está disponible en <a href="https://enclaveculer.com">En Clave Culer</a>.</p>
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